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Elena Cabrera

Fallece el músico Ernesto González, de Grupo Salvaje y The Pribata Idaho

Cantante y guitarrista de dos importantes grupos del rock español independiente con influencia anglosajona, ha muerto a los 55 a consecuencia de una enfermedad

Amigos cercanos al músico madrileño Ernesto González han informado en la tarde del martes 19 de mayo de su fallecimiento, a consecuencia de una larga enfermedad, a los 55 años. González lideró los grupos The Pribata Idaho, avanzadilla de la escena de pop independiente de los 90 y, posteriormente, Grupo Salvaje.

Apasionado por la música anglosajona de los 60, gran admirador de los Byrds, descubridor incansable de grupos olvidados, sus influencias calaron fuertemente en sus canciones, rodeándolas de una gran riqueza melódica, intensidad, guitarras fronterizas — con especial gusto por la Rickenbacker de 12 cuerdas— y su peculiar voz, con la que cantaba en inglés. The Pribata Idaho se formó en 1988, aunque no apareció su primer disco, Cactus Juice, hasta 1992, seguido de Sueroine (1994) con unas icónicas portadas dibujadas por Mauro Entrialgo. Fue un grupo epigonal entre dos generaciones musicales y, por ello, quizás siempre difícil de encasillar, algo que le sucedió durante toda su carrera y de lo que hacía gala.

En una entrevista en el año 2013 para la revista Mondosonoro, con motivo de la aparición del tercer y último disco de Grupo Salvaje, titulado III, el músico dijo: “a lo mejor es una percepción mía de estar al margen de todo, como flotando en un limbo, y dando también una sensación que no es real. No nos queremos esconder, ni tener tan poca actividad como aparentemente tenemos, pero es verdad que por alguna razón andamos en una nebulosa, un tanto desubicados. Encontrar el sitio al que pertenecemos no es fácil”.

La carrera de Pribata se completó con otros dos álbumes a lo largo de la década de los 90, Hope y Spain is Pain, el primero más complejo en producción y arreglos, más cargado hacia la psicodelia, y el segundo más esencial y directo. Disuelto el trío, formó una nueva propuesta con un grupo más amplio donde pudo continuar desarrollando sus canciones con gran riqueza instrumental. Grupo Salvaje —de nuevo un homenaje al cine, su otra gran pasión, como ya lo había hecho con la película de Gus Van Sant para su anterior proyecto, aquí tiraba de Sam Peckinpah— publicó tres aclamados discos entre los años 2003 y 2013: In Black We Trust, Aquí hay dragones y el mencionado III, dejándose influir por sonoridades más americanas que en su primer grupo. El músico Fran Loud, que participó como teclista en la última etapa de The Pribata Idaho, escribía en Twitter: “es la persona más íntegra y honesta que jamás he conocido, y acompañarlo ha significado un caudal infinito de generosidad y sabiduría”.

Además de su aportación a la música, Ernesto González era un profesional muy apreciado en la industria discográfica y musical, debido a su trabajo como promotor y director de comunicación, al principio en el sello Munster y, sobre todo, en el Festival Internacional de Benicàssim, de cuya organización formó parte desde el principio y fue una pieza esencial.

El promotor Joan Vich, amigo y compañero durante años en el FIB, daba la noticia de esta manera en Twitter: “no sabría ni por dónde empezar a describir su talento, su influencia, su autoridad, su magisterio y su humildad”. Abel Hernández, de los grupos Migala y El Hijo, publicó en Facebook que Ernesto González ha sido “un gran hombre. Un músico delicado, curioso, enciclopédico. Un escritor y poeta que estuvo lejos de alcanzar su techo. Un profesor entregado. Un profesional impagable. Alguien que se comportó con el máximo honor hasta el mismísimo final”.

González dejó previsto un video de despedida en el que interpreta una canción a la guitarra y que fue publicado en Facebook al poco de conocerse su fallecimiento. “Es una de las personas más admirables que he conocido y uno de los mejores amigos con quien he podido compartir sueños y momentos de gran alegría, muchos ratos de música a muerte, apasionadas discusiones, miradas ávidas a los archivos del pasado e incendios de futuro”, añadió Abel Hernández.